Hace más de 50 años decidimos iniciar un proyecto basado en una dinastía de alfareros, nuestros padres y abuelos, los cuales nos inculcaron esta cultura y arte. Como otras personas de este sector, empezamos desde abajo, fabricando piezas en un pequeño local, donde ya respira esa pasión que tanto nos define. En aquel entonces estábamos llenos de sueños y grandes expectativas. Nuestros objetivos se basaban en reivindicar este arte y trasmitir el valor tangible e intangible de un producto elaborado totalmente a mano, con métodos de elaboración antiquísimos y con materia prima únicamente local.
Ahora los sentimientos y filosofía no han cambiado, la esencia se mantiene como el primer día. Somos más, con un elevado nivel de producción, una fábrica de cerámica muy reconocida en el mercado, pero, sobre todo, seguimos siendo el Ivanros de hace 50 años.